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Traicionada por Mi Prometido, Elegí a un Dios

Por amor, Daniela mantuvo en secreto que era la Señora del Alba. Sin embargo, el día de su boda, la acusación falsa de su hermanastra la hundió y la humilló hasta ponerla de rodillas. En lugar de implorar clemencia, rompió sus ataduras y liberó el poder de sus ancestros. Cuando los suyos, cegados por la avaricia, quisieron despojarla de su gloria, el propio Apolo bajó al mundo terrenal para sostenerla. Quienes antes la despreciaron ahora le suplican compasión... pero los dioses no otorgan perdón.

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